viernes, 30 de enero de 2009

Tres Unos

El día había llegado, después de tanto tiempo estudiando la agenda en la búsqueda de unas fechas libres, ahí estaba. Las ganas eran mayores de lo que podía suponerse y el sol acompañaba su estado de ánimo. Sonó el teléfono y contestó pensando equivocadamente en la persona al otro lado de la línea, pero no era ella. Tanta planificación, tanto esmero en cuidar cada detalle se vieron truncados por la conversación mantenida en aquella llamada. Un asunto importante en su trabajo, del cual dependía la aprobación de un proyecto, tenía que ser resuelto antes de que empezara el mes próximo; eso significaba que aquel era el último día en que se podía resolver, sin excusas su mente empezó a cavilar. La tristeza le invadió por unos instantes pero no había más remedio, tendría que llamarle y comunicar tan desastrosa noticia.

Al principio, como es natural, no se lo creyó; aunque le aseguró que solamente se retrasaría un día, esas veinticuatro horas se harían eternas. Le dijo que no cambiara nada, que fuera ella, que no esperara para llegar al mismo tiempo, debía disfrutar de ese entorno ideal ya que en realidad, lo tenían todo pagado de antemano y estaba allí, esperándola. Le costó convencerla, pero le saco la promesa de que sí iría.

La mañana fue un constante ajetreo; llamadas, memorándums, reuniones, directrices discutidas ferozmente, alternativas a cada posible problema que se pudiera plantear y las soluciones finales. Hicieron un descanso para comer y quedaron en reunirse por la tarde con los posibles clientes. Hablaron y hablaron, hubo un toma y daca sobre unos apuntes mínimos del trabajo y estrechamiento de manos concluyendo, por fín, la odisea de jornada además del dolor de cabeza que le acompañó al ver alterados todos sus planes. Miró la hora y se sorprendió. Cómo era posible que habiendo empezado el encuentro a las cinco de la tarde, éste hubiera durado hasta las diez de la noche? La presión había sido tal que las horas pasaron en un suspiro.

Una vez en casa, le llamó comentándole que todo había ido bien, le preguntó qué tal había transcurrido su día y charlaron durante unos minutos de varios temas. Al despedirse quedaron en verse a media mañana del día siguiente, madrugaría un poco y aprovecharían para darse una vuelta antes de ir a comer. Colgó con una sonrisa traviesa en su cara. Tenía en mente otros planes muy diferentes y lo último que se le había pasado por su mente era comentárselos a ella.

Las maletas estaban preparadas y listas para llevárselas desde la mañana, las metió en el maletero y encendiendo el motor del coche se dirigió al destino pensado durante tanto tiempo. Llegó a las dos de la madrugada. La ventaja de haber manejado todo el papeleo, haciendo reserva y ocupándose de todo, se veía ahora recompensado: tenían su nombre y ella sabía el número de la habitación. El esquema mental se iba desarrollando de forma efectiva y delante del mostrador de recepción pidió la llave de la suite 311. Con ella en su poder, enfiló hacia el ascensor con relativa prisa.

A esas horas el sueño sería profundo, conocía sus costumbres y lo más pronto que se solía acostar era la una y media de la madrugada por lo que se habría adentrado en una fase del descanso donde lo más difícil es que se enterara de lo que sucedía a su alrededor.

El sonido de la tarjeta al abrir la puerta fue seco y duro con un volumen de sonoridad alto debido al sepulcral silencio que acompaña a la noche. Entró sin hacer ruido y durante unos instantes, se mantuvo de pie parada para que sus ojos se adaptaran a la oscuridad. Allí estaba, tumbada de medio lado, con una sábana que ocultaba mínimamente su cuerpo. Se desnudó acercándose de forma sigilosa al lecho; se inclinó y, como a cámara lenta, fue desplazando la sábana hacia un lateral de la cama. Por suerte el calor de la estancia provocaba un ambiente cálido y no se inmutó.

Estaba situada detrás suya y su mano izquierda se dirigió al empeine de su pie; con los dedos índice y corazón fue delineando su silueta, pasando lentamente por su tobillo, llegando a la rodilla y deteniéndose, un par de besos en ella para ir comprobando las primeras sensaciones de su cuerpo. Siguió subiendo con sus dedos por su pierna llegando a la curva de su cadera, los besos se iban depositando uno detrás de otro, dejándoles caer por delante y por detrás en esa zona delimitada. La ascensión continuaba y las yemas apenas rozaban su piel, accedieron despacio, muy despacio a la curvatura de su seno; los besos también eran necesarios allí, no podía dejar que se enfriara y sentía cómo reacciona con cada reposo de sus labios. La mano se situó en el hombro y en su camino hacia el cuello, notaban claramente cómo la piel se erizaba diluyéndose como los granos del desierto en el caminar a lo largo de una senda. En la nuca, la mano dio su testigo definitivo a la boca. Los besos se alternaban con imperceptibles mordisquitos que empezaron en el nacimiento del cabello, pasando por su delicado cuello y llegando a la comisura de sus labios.

Labios en donde una muralla impedía el paso hacia un lugar más cálido y acogedor, más húmedo y caliente. Ligeramente con su lengua le rozó esa barrera de marfil. Lentamente y despacio, muy despacio empezó a abrirse dejándole pasar. En ese instante ella abrió los ojos y sus miradas se cruzaron; en ellos había una sonrisa y un mensaje: y es que la noche, la noche acababa de empezar...

miércoles, 28 de enero de 2009

Relaciones

Berta y Loreto se conocieron en el gimnasio, se habían apuntado al badminton y el primer día estuvieron practicando juntas, siguiendo las lecciones del profesor. La hora se les pasó en un suspiro y después de ducharse se fueron al bar a tomar algo.

La conversación era fluida y no decaía, los temas aparecían sin esfuerzo pasando de uno a otro y llevándoles a conocerse un poco cada vez más. Las preguntas iban y venían, con unas contestaciones que les asemejaban bastante a la hora de ver la vida y de entender los pensamientos de los demás.

Aquel día se despidieron pero la relación en un principio de simples conocidas se fue afianzando. Siempre se buscaban para practicar, la salida al bar era obligatoria y hablaban y hablaban de todo, exponiendo sus ideas y rebatiéndose mutuamente cuando éstas eran opuestas.

Un día Loreto se encontró con otra amiga y lo que en un principio, era algo normal, le enseñó una lección valiosa. Siempre había sido una persona que mantenía dialogos con las personas sin pensar en que hubiera nada más detrás de lo que le contaban y por lo tanto, creía todo lo que le decían. Hacía tiempo que no veía a su amiga y charlaron sobre varios temas; en uno de ellos la amiga, sin saber nada, le contó una simple anécdota que le había pasado. Tras escucharle atentamente se dió cuenta que Berta le había mentido.

Era una tonteria, algo que no tenía la menor trascendencia pero le hizo reflexionar. Si desde un primer momento le había ocultado la verdad en qué otras cosas le habría mentido? Jamás se lo dijo a Berta pero lo que podría haber sido una buena amistad se truncó y dio paso a una relación cordial pero con reservas por parte de Loreto.

La mentira: cuál es su propósito? Piensas que no me enteraré jamás de la verdad? Crees que es la mejor forma de llevar una relación? Siempre es mejor una verdad dolorosa que una mentira piadosa.

La verdad anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
Miguel de Cervantes Saavedra

lunes, 26 de enero de 2009

Atractiv@ vs Guap@

Excepciones aparte, por norma general solemos clasificar a las personas según nos parecen físicamente en guapos, normales ó feos. Pero hay parte de la población al que se le denomina de otra forma, son los atractiv@s. No son personas normales, por supuesto que tampoco los incluiriamos como feos y guapos? no, claro que no.

Todos tenemos la mirada subjetiva y a quien alguien le parece guapo a otro no se le forma la misma definición. En el caso de los atractiv@s no sucede lo mismo; tienen un algo que atrae, lo podrás ver feo pero ese algo... hace que lo veas guapo. Ambas categorias no encuentran acomodo para dicha persona pero puede estar en ellas a la vez y aún así tienen un apartado especial para ellas.

Sin entrar en otras consideraciones y basándote en el físico: a quién elegirías como pareja? A un guap@ ó a un atractiv@? Los primeros con los años se van marchitando y dejan paso de la frescura de la juventud a las señales del tipo de vida que han llevado. Los segundos, qué secreto tienen? A medida que los años van pasando cada vez son más interesantes. Habiendo llevado la misma vida esas dos personas, es curioso cómo no tienen nada que ver el físico del uno con el del otro.

Esta es una opinión propia, claramente influencia por el hecho de que a mí me pierden los atractiv@s, razonamiento que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida. Quizás me equivoque ó no...

domingo, 25 de enero de 2009

Quiero morir

Titular que en un principio puede llevar a confusión. Porque nadie tiene en mente llevar a cabo tal acto con las excepciones habituales en toda las situaciones. Es un verbo por el que las personas pasan de puntillas sin querer profundizar en él aunque siempre hay momentos que se quedan más de un suspiro y consigue hacernos recapacitar sobre lo que significa.

Si me atengo a la genética, echo la mirada atrás viendo a mis antepasados y a la probabilidad de fenecer de forma natural, todavía tengo dos tercios de mi vida para disfrutar de los aciertos y errores que me harán tener mayor conocimiento de lo que significa la palabra vida.

Cuál es la mejor forma de pasar al otro mundo? La certeza de que la pregunta no tenga una respuesta hace que todo sean especulaciones sin fundamento alguno. La mejor opción es que pase cuando duermes, cuando estás paseando, cuando tienes una conversación...

Después de pensar sobre el tema, he decidido que así es como quiero que suceda. Quiero que empiece ya y cuya duración abarque todo ese periodo de tiempo que tengo asignado pero necesito tu ayuda; lo sé, debería hacerlo yo sola pero prefiero hacerlo contigo...

sábado, 24 de enero de 2009

Sabiduria

Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
No dejes para mañana comida, hembra ó vino.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Yo que la buscaba y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Tu secreto en tu seno y no en el ajeno.
El amor, la tos y el fuego no pueden ser encubiertos.
Nada creas sino lo que veas.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Oidos que bien oyen, consejos encierran.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
A nadie la amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Sin la bolsa llena, ni rubia ni morena.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
El aragonés fino después de comer tiene frio.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos no vemos.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Dámelo perezoso y te lo daré vicioso.
El melón y la mujer dificiles son de entender.
Saber amar es mucho saber.
El que con locura ama nunca llega hasta la cama.
O bien ó mal, va a lo suyo cada cual.

Será verdad, será mentira pero todos ellos tienen la experiencia de la vida como base en sus conclusiones...

jueves, 22 de enero de 2009

Etiquetas

Salimos a la calle sin un objetivo claro, simplemente nos apetece pasear pero el tiempo no acompaña por lo cual decidimos a última hora dirigirnos a un centro comercial donde puedes distraerte sin necesidad de mirar hacia el cielo.

Una vez dentro, habiendo aparcado el coche que hemos cogido para ir allí porque da pereza andar atravesando la cortina de lluvia, comprobamos que no somos los únicos y que las hormigas han decidido reunirse todas bajo la seguridad del hormiguero. Podemos tomar una cerveza, ir al cine pero como todavía no es la hora decidimos entrar en el supermercado para ver y observar todo lo que podamos, ya sea en la sección de comida como en electrodomésticos, perfumeria, libros, música y un largo etcétera.

No puedo dejar de "vigilar" el comportamiento de mis compañeros de situación, miran y miran, hablan, comentan, especulan, piensan y finalmente deciden. Hay una constante en su forma de actuar: cogen el artículo, le dan mil vueltas, miran su procedencia, su nombre y su precio. Finalmente eligen si llevárselo ó no. Cuál es la máxima por la que han decidido dar su aprobación? Ni más ni menos que el "nombre", les da igual el resto de condicionantes, si es conocido lo introducirán en la cesta. Claro que no hay que olvidar que ese título conlleva además que debe tener un precio adecuado; cuanto más caro, mejor. Ya se sabe, si algo tiene un precio barato es porque algo esconde...

¿Por qué somos tan influenciables? ¿Cuánto bombardeo publicitario nos llega a la mente para hacernos pensar así? Nosotros somos quienes decidimos lo que es mejor pero alguna vez, sino siempre, deberíamos parar a reflexionar y entender que no todo lo bueno es caro ni todo lo malo barato.

Así que la próxima vez que elijais una botella de vino que no sea solamente por su etiqueta y por su precio. Mirad el año de su cosecha, el tipo de uva utilizada para su elaboración, en qué estanteria la tienen colocada para mantener todo su gusto y sabor, a qué lo quereis acompañar y finalmente si, el precio. El hecho de abrirla y comprobar que no te gusta ya es otra cuestión pero por lo menos no te sentirás tan engañado como si sólo te hubieses guiado por el nombre...